August 2011
17 posts
Cantárida
Era tal mi desesperación, me costaba respirar, el aire me quemaba, me sentía enferma, me perturbaba el sin fin de sensaciones que me poseían al instante amenazado con salir y traicionarme, no a mi, al orgullo, ese al que más se hiere, sin embargo no importaba nada, necesitaba aliviar el tormento autoinfligido, necesitaba respirar, por lo tanto necesitaba de su ayuda, de su piedad, de su boca.